¿QUÉ LE PASA A MONSEÑOR?
07/02/2008 versión para imprimir
¿QUÉ LE PASA A MONSEÑOR?

Nadie se acuerda del Concilio Vaticano II ni del papa bueno Juan XXIII. Eran los tiempos de la Iglesia social, de la solidaridad, de la Teología de la Liberación. Hoy corren los tiempos del integrismo religioso. Las religiones salen del mundo de las conciencias y se lanzan a la conquista del poder terrenal.
No son solo los islámicos los que pretenden una fusión entre poder político y poder religioso .La jerarquía católica también.

Quizás  los obispos echan de menos otros tiempos. Tiempos en los que los cardenales y obispos católicos se sentaban en las cortes franquistas y desde sus escaños aplaudían al dictador como caudillo de la cruzada de su fe.

Quizás como dice Savater,”en estos momentos la iglesia cree que puede haber posibilidades, sino para la añorada teocracia medieval, al menos para recuperar cierta tutela ideológica y una especie de capacidad legitimadora del poder en las atemorizadas democracias.”

 La realidad es que últimamente, la jerarquía católica española hace gala de una exhibición verborreica tan reaccionaria que nos tiene a laicos y cristianos indignados y asombrados.

Monseñor Rouco fue el primero que utilizo la calle como pulpito para anatemizar contra el divorcio.El tema no pasaría de algo anecdótico si no fuera porque un par de años antes, este mismo clérigo, ofició con toda la pompa y boato que corresponde a su soberbia dignidad, la boda de una divorciada llamada Letizia.

Monseñor Garcia Gasco en el acto de la plaza de Colon de Madrid, anunció que las leyes del divorcio, del aborto y las que reconocen los derechos de los homosexuales, suponían la degeneración de la democracia y de los derechos humanos. Esto lo dice alguien que pertenece a una de las organizaciones más antidemocráticas que existen. Como dice Cebrian “la Iglesia no podría concurrir a unas elecciones, porque no guarda los más mínimos  requisitos democráticos exigibles a cualquier formación política y escandaliza el machismo radical de su estructura de poder y la ausencia de cualquier sombra de igualdad de género en sus filas”.

En cuanto a los derechos humanos, quiero  señalar que el Estado Vaticano no es un estado de derecho, carece  de democracia interna y lo que es peor no ha ratificado  en la ONU los pactos sobre Derechos Humanos.
Ni los protocolos sobre crímenes contra la humanidad, torturas o delitos de genocidio.


Por favor Monseñor no nos hable  usted de democracia.

Desde aquí quiero recordarle que las leyes emanadas del Parlamento, que es el órgano donde reside la soberanía popular, son la máxima expresión de una sociedad democrática que se engrandece y avanza en la medida que avanzan los derechos de sus ciudadanos. Respete nuestras leyes.

El Monseñor de Tenerife también quiso unir su voz a las críticas destempladas de sus colegas. Esta vez Monseñor mostró una enorme comprensión hacia la pederastia. Reparte la culpa del abominable crimen entre la víctima y el pederasta. Seguramente el importante numero de sacerdotes pederastas que tiene la Iglesia, la ha dotado de una experiencia en el tema que nosotros no llegamos a alcanzar.

La guinda de los Monseñores la pone Monseñor Palmero en una magnífica entrevista de Mercedes Gallego en el diario INFORMACION.

Mire Ud señor Palmero, los derechos de las personas son inalienables a ellas. Nadie tiene que dárselos .Solo reconocérselos .Los homosexuales tienen los mismos derechos que los demás ciudadanos. Les ampara la Constitución.
Tiene Ud razón cuando dice que lo legal no coincide con lo moral. Pero  debe de tener Ud en cuenta que su moral no tiene por qué afectarnos a los demás, sin embargo la Ley sí nos obliga a todos, a Ud. también.

Cuánta misoginia destila Ud, señor Palmero! Nos hace culpables a las mujeres hasta de la falta de vocaciones que sufre su Iglesia.Claro si tuviéramos más hijos Ud podría enviar un párroco a la feligresa que se lo solicitó. Mire me ha dado una idea. Tengo un argumento mas para que las mujeres controlemos nuestra natalidad .Cuidado mujeres no vaya a ser que al tener un hijo le vayamos a dar un párroco a Monseñor, que comparta sus retrógrados planteamientos.

Por ultimo Monseñor ¿Cómo puede unir la violencia de género con la paciencia y el espíritu de sacrificio?, no puedo creer que ud recomiende a las mujeres maltratadas paciencia y espíritu de sacrificio, cosa que por otra parte han hecho durante años. Pero para disipar cualquier malentendido, nos gustaría a las mujeres oírle condenar la violencia de género y la discriminación de la mujer, con la misma fuerza y convicción con la que condenan a los homosexuales.

Basta ya de tanta aborrecible hipocresía. Las mujeres estamos cansadas de tanto tratamiento ofensivo, de aguantar declaraciones discriminatorias y humillantes. Sabemos muy bien que si los Monseñores pudieran, nos volverían a poner el escapulario y nos encerrarían en casa a cocinar y a parir.

Pero ya no pueden. Ahora somos mujeres alejadas del victimismo inicial, que caminamos  con ilusión por la historia, que sentimos el mundo como nuestra propia casa,y que sin distinción de raza, sexo o religión vamos de la mano de  todos los que comparten nuestra sed de justicia.

ELENA ESTEVE SANTOS  -Plataforma Feminista de Alicante



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