En defensa de Carme Chacón
07/01/2009 versión para imprimir
SOFÍA RUIZ DE VELASCO (SOITU.ES)  07-01-2009
La Pascua Militar fue instaurada por el rey Carlos III para conmemorar la batalla de Mahón, tras la que España recuperó la isla de Menorca a los ingleses. Hoy en día su significado ha cambiado y es un acto en el que los mandos del Ejército, con el Rey a la cabeza, celebran el comienzo del año militar y hacen balance del anterior. Y a nadie le sorprende que no se recuerde la isla balear ese día, porque también las tradiciones castrenses cambian. Sin embargo hay otras variaciones mucho más insignificantes y superficiales que generan revuelo, voces alarmadas y hasta insinuaciones de correctivos, como es el caso del atuendo de la ministra de Defensa, que ha eclipsado el discurso del Rey y el suyo propio. J.L. Pino (EFE) Resulta que Chacón se saltó el protocolo de Casa Real de acudir con falda larga —sólo las mujeres, se entiende—. Y resulta que se ha armado la de Troya: la Asociación Unificada de Militares Españoles insinúa que si no cumple las normas podría incluso "ser sancionada".

Olvidan, claro, que Carme Chacón no es militar y que las leyes civiles son un poco más flexibles con eso del atuendo. Además, hoy se ha sabido que la ministra consultó a la Casa Real lo adecuado de su traje y le dieron el visto bueno. Teniendo en cuenta que es esta institución la que dicta el código de vestimenta no parece que haya mucho problema. Pero sí lo hay, porque parece que saltarse el protocolo, aunque sea consentido, es un agravio sin precedentes. Y ¿qué tiene de malo acudir con pantalones a un acto así? El protocolo se basa en ciertas convenciones de presencia y comportamiento que sirven para garantizar la solemnidad o la etiqueta de determinados actos y que tienen bastante que ver con el sentido común y con el respeto. Uno no va en chándal si es testigo de una boda, pero tampoco pasa nada si no lleva chaqué. Llevar un tocado en una ceremonia de tarde tampoco es protocolario (se supone que la cabeza se cubre para protegerla del sol), igual que ir de largo a una boda no está admitido por el protocolo —ni de noche ni de día—.

Pero en la vida real el protocolo se flexibiliza, se moderniza. Y esa es la realidad de la calle, a la que dicen algunos militares y la Familia Real que quieren acercarse. El traje que llevaba Chacón recordaba —el maquillaje y el peinado ayudaban— a un smoking, que es una prenda de gala. Fue Yves Saint Laurent el que convirtió el smoking en un estandarte de elegancia en los años 70, quitándole el halo lésbico que había tenido en los 30, cuando lo usaba Marlene Dietrich, por ejemplo. Otra aficionada era Bianca Jagger, que lucía en los 70 un smoking blanco (hasta se casó con la chaqueta de uno, aunque con falda). Pero no solo las viejas glorias llevaron este traje. Son muchas las celebrities del momento que lo utilizan: en junio Ashley Olsen lució este de Calvin Klein en los premios CDFA, Katie Holmes lo usa por la noche con camisa negra y Kirsten Dunst ha acudido a algún estreno con esta prenda. Vamos, que la ministra, pese a lo que digan las voces que le acusan de osada, no ofendió a nadie ya que ni iba enseñando pierna, ni con escote, ni en colores estridentes, ni con zapatillas de deporte.

Llevaba un smoking que es una prenda elegante y que en una mujer resulta moderna y actual, no como el vestido entre lady Marian y la reina Isabel de Inglaterra que llevaba Letizia, que olía a alcanfor incluso a través de la televisión. Y es que si eso es el protocolo, por favor, que se lo salten. Lo que está claro es que Chacón ha logrado lo que buscaba apareciendo en tan señalada ocasión con pantalones: que todos hablemos de su aspecto y se abra el debate acerca de si se hubiera dicho lo mismo caso de ser ella un hombre. La sombra del machismo planea de nuevo sobre Defensa lo que refuerza, aunque sólo sea por la típica solidaridad con los débiles, el papel de Chacón al frente del ministerio. Y todo por un smoking...


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